fidel | 5 Juliol 2010
Exigencia estética y compromiso ético
El escritor José Saramago, fallecido a los 87 años en Lanzarote, fue poeta antes que novelista y antes que poeta, pobre.
Pensar, pensar
Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.
Revista del Expresso, Portugal (entrevista), 11 de octubre de 2008
Cosas hechas
En el fondo, todos tenemos necesidad de decir quiénes somos y qué es lo que estamos haciendo y la necesidad de dejar algo hecho, porque esta vida no es eterna y dejar cosas hechas puede ser una forma de eternidad.
Nosotros somos sobre todo la memoria que tenemos de nosotros mismos,
La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 20 de julio de 1997
Libros
Empezar a leer fue para mí como entrar en un bosque por primera vez y encontrarme de pronto con todos los árboles, todas las flores, todos los pájaros. Cuando haces eso, lo que te deslumbra es el conjunto. No dices: me gusta este árbol más que los demás. No, cada libro en que entraba lo tomaba como algo único.
El País Semanal, Madrid, 29 de noviembre de 1998
El silencio
Probablemente está hecho de suspiros el silencio que precede al silencio del mundo.
De Cuadernos de Lanzarote, Diario IV, Alfaguara
Babel
Todos los diccionarios juntos no contienen ni la mitad de los términos que necesitaríamos para entendernos unos a otros.
De El hombre duplicado, Alfaguara, p. 159
Educar para la paz
Resulta mucho más fácil educar a los pueblos para la guerra que para la paz. Para educar en el espíritu bélico basta con apelar a los más bajos instintos. Educar para la paz implica enseñar a reconocer al otro, a escuchar sus argumentos, a entender sus limitaciones, a negociar con él, a llegar a acuerdos. Esa dificultad explica que los pacifistas nunca cuenten con la fuerza suficiente para ganar… las guerras.
“Israel es rentista del Holocausto”, en ¡Palestina existe!, Madrid, Foca, 2002
Aprendamos el rito
Pon en la mesa el mantel adamascado,
Trae las rosas más frescas del jardín,
Echa vino en la copa, corta el pan,
Con el cuchillo de plata y de marfil.
Alguien ha venido a sentarse a tu mesa,
Alguien a quien no ves pero presientes.
Cruza las manos en el regazo, no preguntes:
En las preguntas que haces es donde mientes.
Prueba después el vino, come el pan,
Rasga la palma de tu mano con el tallo agudo,
Lleva las rosas a tu frente, cubre los ojos,
Cumpliste el ritual, lo sabes todo.
De Poesía completa, Alfaguara, p. 143
Cada vez más solos
Creo que todos nosotros debemos repensar lo que estamos haciendo. Bien está que nos divirtamos, que vayamos a la playa, a la fiesta, al fútbol, que esta vida son dos días, y quién venga detrás que cierre la puerta. Pero si no nos decidimos a mirar el mundo gravemente, con ojos severos y evaluadores, lo más seguro es que nos quede un día solo por vivir, lo más cierto es que dejaremos la puerta abierta a un vacío infinito de muerte, oscuridad y fracaso. 186
“Cada vez más solos”, de De este mundo y del otro, Editorial Ronsel, 1997, p. 186
Minutos, días
Todos los días tienen su historia, un solo minuto daría para contar durante años, el mínimo gesto, el desbroce minucioso de una palabra, de una sílaba, de un sonido, por no hablar ya de los pensamientos, que es cosa de mucha enjundia pensar en lo que se piensa, o se pensó, o se está pensando, y qué pensamiento es ese que piensa el otro pensamiento, no acabaríamos nunca.
De Levantado del suelo, Alfaguara, p. 79
Momentos
Hay momentos así en la vida: se descubre inesperadamente que la perfección existe, que es también ella que viaja en el tiempo, vacía, transparente, luminosa y que a veces (raras veces) viene en nuestra dirección, nos rodea durante breves instantes y continúa hacia otras parajes y otras gentes.
De Manual de pintura y caligrafía, Alfaguara, p. 252
Un descanso en el camino
El viajero es feliz. Nunca en la vida ha tenido tan poca prisa. Se sienta al borde de uno de estos sepulcros, acaricia con las puntas de los dedos la superficie del agua, tan fría y tan viva, y, por un momento, cree que va a descifrar todos los secretos del mundo. Es una ilusión que lo asalta de muy de tiempo en tiempo, no se lo tomen a mal.
De Viaje a Portugal, Suma de Letras, p. 322
Catorce de junio
Cerremos esta puerta.
Lentas, despacio, que nuestras ropas caigan
Como de sí mismos se desnudarían dioses.
Y nosotros lo somos, aunque humanos.
Es nada lo que nos ha sido dado.
No hablemos pues, sólo suspiremos
Porque el tiempo nos mira.
Alguien habrá creado antes de ti el sol,
Y la luna, y el cometa, el espacio negro,
Las estrellas infinitas.
Ahora juntos, ¿qué haremos? Sea el mundo
Como barco en el mar, o pan en la mesa,
O el rumoroso lecho.
No se alejó el tiempo, no se fue. Asiste y quiere.
Su mirada aguda ya era una pregunta
A la primera palabra que decimos:
Todo.
De Poesía completa, Alfaguara, pp. 636-637
Despedida
Dice el refrán que no hay bien que cien años dure ni mal que perdure, sentencia que le sienta como un guante al trabajo de escritura que acaba aquí y a quien lo hizo. Algo bueno se encontrará en estos textos, y por ellos, sin presunción, me felicito, algo mal habré hecho en otros y por ese defecto me disculpo, pero sólo por no hacerlos mejor, que diferentes, con perdón, no podrían ser. Es conveniente que las despedidas siempre sean breves. No es esto un aria de ópera para poner ahora un interminable adio, adio. Adiós, por tanto. ¿Hasta otro día? Sinceramente, no creo. Comencé otro libro y quiero dedicarle todo mi tiempo.
El único cielo
Aparte de la conversación de las mujeres, son los sueños los que sostienen al mundo en su órbita. Pero son también los sueños los que le ponen una corona de lunas, por eso el cielo es el resplandor que hay dentro de la cabeza de los hombres, si no es la cabeza de los hombres el propio y único cielo.
De Memorial del Convento, Alfaguara, 2003, p. 12